5 de Febrero 2026
Dada la temprana hora en que teníamos que estar en la terminal nos perdimos el desayuno del hotel Romi pero Alicia compró algunas facturas en una panadería cercana. A causa del viento del día anterior, el cruce con el ferry fue bastabte movido. En cuanto pasamos la aduana nos encontramos con Agustín y dejando el auto en el estacionamiento donde guardaba sus camiones fuimos caminando a la cafetería del edificio Pampas donde tenía su departamento Valería, ahora ocupado temporalmente por Agustín. Con él tuvimos una linda charla, luego de la cual nos acompañó hasta el auto donde nos despedimos para iniciar el trayecto final a Villa Gesell, que afortunadamente era de punta a punta por autopista. Salimos de Buenos Aires con llovizna y poco después se transformó en lluvia que nos acompañó con diversa intensidad hasta llegar a destino. Habíamos reservado alojamiento en el hotel Ibiza, de aspecto exterior alpino y nos recibieron muy bien pues la propietaria resultó ser uruguaya. A pocas cuadras estaba instalado Gabriel con la familia en el quinto piso de una torre y al rato de llegar fuimos caminando a verlos. Queríamos cenar todos juntos en algún restaurante y Alicia encontró el pintoresco "Viejo Hobbit" al que ellos fueron caminando mientras que nosotros íbamos con el auto por las zigzageantes calles de arena. No se podía reservar mesa asi que nos pusimos en cola y después de una corta espera nos dieron ubicación. Lucia y Olivia se divirtieron mucho allí con todas las atracciones del lugar.
Nuestro contacto con el océano fue a la mañana siguiente después del muy buen desayuno que ofrecía el hotel. La playa se encontraba a no más de 400 metros de nuestro alojamiento, siempre por calles de arena, y decidimos hacer una caminata por la orilla hasta el muelle de pescadores. Las olas eran definitivamente más grandes que las de nuestra comarca. Los chicos no eran de levantarse temprano, sobre todo las niñas, que recién desayunaban cerca del mediodía. Pasamos a verlos y quedamos en cenar ese día con ellos compartiendo las arepas que iba a preparar Valeria.
A la mañana del sábado decidimos ir a conocer el centro, que estaba en la parte norte de la ciudad mientras que nuestro hotel estaba del lado sur. Allí nos unimos con Gabriel, quién habia salido a caminar, y regresamos juntos para buscar comida para llevar en un local cercano al hotel que era propiedad de la hija de los dueños, y que daba rebaja por alojarnos en el hotel. Además podíamos utilizar el amplio comedor para almorzar. Por la tarde hicimos playa todos juntos y conocimos también allí a parte de la familia de Valeria que vivía en Villa Gesell. Entre los innumerables vendedores ambulantes había un pochoclero que hacía un gran show en la playa, repartiendo bolsas con pochoclo que tiraba por los aires pra que los atrapara la gente. Al anochecer hicimos una escapada con los dos autos hasta Mar de las Pampas, el elegante pueblo cercano que además tenía un gran centro comercial y patio de comidas insertado en el bosque. Allí tenía varios locales uno de los primos de Valeria y pasamos a saludarlo. Habíamos encargado un pollo al spiedo, que fue la cena con los chicos en su departamento. Aun nos quedaba un evento a la noche pues en un local muy cercano al hotel tocaba la agrupación musical "La Burger Blue Band" en la que un tío de Valeria era baterista. Escuchamos clásicos de blues y de rock muy conocidos y fueron profusamente aplaudidos por los asistentes, la mayoría miembros de la amplia familia de Valeria. Agustín nos confirmó que llegaría temprano al día siguiente en ómnibus para regresar el martes con nosotros a Buenos Aires.
Lunes 9. Nos levantamos bien temprano para ir a buscar a Agustín con el auto a la alejada terminal de ómnibus, y llegó poco despues de las siete de la mañana. Fuimos desde allí al "Palacio de la Medialuna" a desayunar y al rato se nos unió Valeria que había salido a correr. Agustín se alojó en el departamento de Gabriel, donde había una cama extra y nosotros bajamos a la costa para hacer una larga caminata en dirección al sur. A la tarde nos juntamos todos en la playa hasta que comenzó a desmejorar el tiempo. Estaba previsto hacer un asado en una de las parrillas de la planta baja del departamento y los chicos alcanzaron a hacerlo antes de que llegara una tormenta électrica con lluvia. De todos modos no había mesas abajo de modo que disfrutamos del excelente asado en el departamento.
Queríamos salir temprano de Villa Gesell para poder saludar a Karin antes de tomar el ferry de regreso a Colonia de modo que bajamos a desayunar cuando abrieron el restaurante. Agustín y Gabriel se unieron a nosotros para el desayuno y luego nos pusimos en marcha. Esta vez nos acompañó el sol en todo el trayecto hasta la Boca. Karin estaba con Laia en la iglesia sueca trabajando en la clasificación de la biblioteca para deshacerse de mucha literatura y ambas se unieron a nosotros en un bar cercano donde aprovechamos para comer algo mientras compartíamos experiencias. Con toda puntualidad partió nuestro barco a las seis y cuarto de la tarde. A todo esto, Marcos, el hijo de Alicia, había llegado a a Montevideo ese mismo día por la mañana y estaba alojado en casa de su padre. Ya que nos quedaba de pasada decidimos saludarlo, llegando a su casa a las diez y media de la noche. Estaba en pleno festejo de llegada con una cantidad de familiares de todas edades de su padre y cuando ya la gente se estaba retirando nos despedimos y continuamos viaje hasta Piriápolis.