27 de Diciembre 2025
27 de diciembre y día en que Johanna cumplía 38 años. Ella estaba aun en Småland con la familia de KF y logramos comunicarnos con ella al final del día. Estabamos madurando la idea de comprar bicicletas con asistencia eléctrica y como Alicia tenía turno con el dentista en Maldonado aprovechamos para hacer un estudio de mercado en esa ciudad, sin tomar ninguna decisión aun. Al regreso pasamos por el Depósito para hacer compras y al atardecer hicimos un asado cuando la temperatura extrema había descendido un poco. Utilizamos también los aparatos de aire acondicionado para refrescar la casa.
Gabriel había reservado alojamiento en Villa Gesell a partir del 5 de febrero y nosotros pensamos que era una buena oportunidad para hacer lo mismo y compartir tiempo con ellos por lo que Alicia hizo una reserva en el hotel Ibiza del 5 al 10. El calor no nos daba tregua y el domingo por la tarde hicimos una escapada a la playa San Francisco con el auto donde nos quedamos hasta la puesta del sol. Como no lo hacía desde tiempo atrás, la comarca estaba abarrotada de turistas.
Lunes 29. Retomando mi gimnasia, fuí ese día en bicicleta y luego preparé una salsa de tomate para los ñoquis, aunque teniendo muchos restos de comida decidimos dejarlos para el día siguiente. Alicia hizo un delicioso pan de mandioca con una receta de internet llamada Montaña Rusa. El pico de temperatura fue el martes, con 35 grados. Por la mañana miramos bibicletas eléctricas en el pueblo, pero había poca oferta. Nicolás vino por la tarde a cortar el pasto y nosotros dimos cuenta de los ñoquis antes de ir a la playa a refrescarnos.
Habíamos quedado en despedir el año con Congo y Lena haciendo un asado en casa y preparamos la mesa en la cochera. Ellos vinieron pasadas las ocho de la noche y se hicieron las dos de la mañana antes de que regresaran a su casa. A medianoche birndamos por el nuevo año y fuimos expectadores de los fuegos artificiales del barrio. Al día siguiente nos levantamos bien tarde, cerca del mediodía, con un cambio dramático de la temperatura, que no pasó de los 23 grados. Como habían sobrado restos del asado y tenía además un poco más de tira de asado en la heladera invitamos nuevamente a Congo y Lena a comer con nosotros, aunque esta vez se retiraron poco antes de medianoche.
A la gimnasia del viernes fui nuevamente en bicicleta y cuando regresé a casa me aboqué a la tarea de ralear el falso papiro de la canaleta donde descargaba el lavarropas, que quedó mucho más prolija. Al día siguiente nos despertamos con la noticia del secuestro de Maduro por parte de los EEUU, presagiando una nueva era de avasallamiento en America del Sur, por las buenas o por las malas. Por supuesto se abría también un gran debate entre los que estaban a favor y en contra. Hicimos ese día una nueva salida a Maldonado a mirar otras marcas de bicicletas y de paso nos encontramos con Isabel. Ilian había llevado a Valizas a su hijo, la nuera y la nieta. El tráfico en Punta del Este era infernal pero logramos estacionar cerca de una cafetería en pleno centro para merendar y compartir noticias. Era un día frío y ventoso por lo que no estaba para playa y los turistas tenían que encontrar otras actividades. Así siguió el domingo aunque igual hicimos una larga caminata hasta la playa y regreso.
Lunes 5 de enero. Mi licencia de conducir uruguaya caducaba a fin de mes, y ese día, después de la gimnasia de la mañana me acerqué a un centro de salud privado a pedir turno para la revisación médica, que me dieron para ese mismo día a la tarde. Compré también un tapón nuevo para la bacha del baño, que se había roto y luego volví en bicicleta a la casa. Finalmente concretamos ese día la compra de las bicicletas asistidas y lo hicimos por Mercado Libre, cada uno con un proveedor diferente. Seguramente llegarían en el transcurso de la semana. Para el control médico fui con el auto mientras Alicia bajaba a la playa, y regresé con el "apto con lentes". La pileta del baño quedó lista el día de reyes, y para celebrar ese día brindamos con un espumante sin alcohol. Había vuelto el calor y la playa la encontramos abarrotada de gente como nunca, aunque siempre había algún espacio donde poner las sillas de playa. Alicia se bañó un par de veces mientras yo leía mi libro.
La primera de las dos bicicletas eléctricas que habiamos comprado llegó el día miércoles y vino semi-armada en su caja de cartón, asi que hubo que arremangarse y terminar de armarla con las instrucciones que la acompañaban. Se suponía que era de color celeste para Alicia pero era negra por lo que me la quedé yo. Al día siguiente fui de madrugada al municipio a sacar número para iniciar el trámite de renovación de libreta de conducir, y volví nuevamente a la hora que abrían las oficinas. Había que abonar una suma en una red de pagos en el centro y sacar copias de documentos, todo bastante burocrático, pero lo hicimos y después de presentar todo me dieron turno para el jueves de la semana siguiente para hacer la prueba de manejo. Aprovechamos para hacer compras en el Depósito y al atardecer prendí el fuego para hacer un asado. Estaba fresco y ventoso pero armando la mesa en la galería del lado oeste pudimos disfrutar al abrigo de la puesta del sol y del asado. También nos comunicamos con Agustín que estaba ya de vacaciones en Alberti, al lado de la pileta de la casa que había alquilado para él y Camilo, quien de paso iba diariamente a una colonia.
Para ir a la gimnasia del viernes estrené la bicicleta nueva, un cambio radical respecto a la bicicleta anterior al contar con la ayuda del motor para hacer frente a las cuestas al regreso a casa. A la tarde me dediqué a liberar el techo del galpón de las ramas de árboles que ya lo estaban comenzando a cubrir. Se estaba aproximando un ciclón extratropical que iba a traer mucho viento durante el fin de semana pero también bastante lluvia, lo que aliviaría la sequía en el sur del país.
10 de enero y cumpleaños de Cacho. Le enviamos un mensaje de whatsapp que nos contestó. El viento y la lluvia comenzaron de madrugada y por la mañana supimos ya de árboles caidos y cortes de luz en distintas partes de Maldonado. Así continuó todo el día con esporádicas mejorías y recién el domingo volvería la calma. A pesar del mal tiempo apareció al mediodía un transporte que nos entregó la segunda bicicleta, ésta ya armada por suerte y de color celeste como le gustaba a Alicia. Al igual que había hecho anteriormente con la mía, le coloqué unas alforjas en la parrilla y un pequeño bolso frente al manubrio. Estos productos los habíamos comprado años atrás en Biltema en Malmö cuando aún planeábamos repetir la bicicleteada de papá, y nunca les habíamos dado uso.
Con mucho menos viento amanecimos a un domingo aún nublado pero con promesa de sol y mejores temperaturas. Hablamos con Karin y nos contó los detalles de su viaje a Suecia con las niñas, que sería el 14 de julio con regreso el 21 de agosto. Así cumpliría con su deseo de festejar sus 40 años con sus hermanas. Como se estaba desarrollando el festival medieval anual en el castillo Pitamiglio decidimos ir a la tarde para allá con las bicicletas nuevas eligiendo rodear el cerro del Burro por el este. El primer tramo por la calle 25 metros era bastante empinado y estaba también en mal estado con mucho serrucho, y la ayuda del motor fue invalorable. Al llegar al empalme de la ruta 73 nos encontramos con la grata sorpresa de que la habían pavimentado y asi seguimos hasta la estación Las Flores para encarar la subida al castillo por la ciclovía. Había mucha gente en la feria y cantidad de puestos de venta además de actividades para chicos y grandes. Nos quedamos allí hasta la puesta del sol y luego volvimos a la casa haciendo el camino inverso, lo que no fue una idea brillante, tal vez incluso imprudente, pues la noche estaba bien oscura pero logramos llegar sanos y salvos a la casa.
Lunes 12. Retomé mi gimnasia aunque evitando ciertos ejercicios pues sentía un poco de malestar en la espalda. Antes de regresar a la casa pasé por mi peluquero y logré que me cortara el cabello sin estera. Habíamos pensado hacer un asado para la cena pero como fuimos a la playa y regresamos tarde decidimos postergarlo, yendo con el auto al restaurante "The Secret" del balneario Las Flores. Fue una buena idea pues nos encontramos con que esa noche había un show en vivo de flamenco y sevillanas muy bueno. El asado quedó para el día siguiente....
El miércoles, después de la gimnasia, comenzamos a armar el equipaje para el viaje a las termas de Almirón y al jazz a la calle de Mercedes que iniciaríamos al día siguiente.