9 de Diciembre 2025
El viaje inverso hacia Piriápolis fue sin incidentes y llegué a la parada 10 con las últimas luces del día. Alicia me estaba esperando allí con el auto. Al día siguiente, y tal como lo habían prometido, llegó el lavarropas nuevo que instalé de inmediato. El viejo quedó afuera al lado del gabinete de gas a la espera de encontrar la forma de deshacernos de él. No queríamos seguir el ejemplo de la gente que tiraba todo tipo de basura en la esquina de la calle nuestra. Alicia fue a su clase de yoga mientras yo lavaba el auto y al anochecer bajamos un rato a la playa.
Tito, el hermano de Alicia, tenía que hacerse un estudio en la ciudad de Rocha el día 11 y nos pareció una buena oportunidad para verlo sin tener que hacer el viaje hasta su casa en 18 de Julio, cerca de Chui. Nos encontramos con él fuera de la clínica y después de una mateada en la plaza fuimos hasta un puesto de comida cercano a almorzar. En el camino de regreso nos desviamos de la ruta 9 para ir a conocer la laguna de Rocha siguiendo un cartel que nos mandaba al Puerto de Botes. Llegamos a un modesto caserío que justamente se llamaba así pero se encontraba a orillas del arroyo Rocha. Dimos unas vueltas también por otro pueblo, llamado La Riviera y no tal modesto, que era un balneario también boerdeando el mismo arroyo. De regreso en la ruta 9 hacia Piriápolis nos desviamos más adelante en la ruta 10 y de esa manera logramos finalmente llegar a la laguna en las cercanías de su desembocadura al Atlántico e hicimos incluso una caminata corta hasta la playa oceánica. Nos encontramos con una señora sola, ya jubilada, que había convertido su combi en una casa rodante y tuvimos una larga y amena charla con ella antes de continuar viaje a casa.
El viernes fuí a hacer mi gimnasia por la mañana y más tarde pedimos una garrafa de reemplazo para tener de reserva. También hice un poco de orden en el galpón, que estaba bastante desordenado. Estaba aun pendiente uno de los regalos que me había hecho Alicia y que consistía en una ida al teatro en Montevideo el día 14 por la tarde. Decidimos ir el día anterior, o sea el sábado, pero ese día comenzamos por partir temprano a Maldonado pues Alicia tenía turno para hacer ver una muela que presentaba un cuadro complicado. Desde Maldonado continuamos directamente a Montevideo, haciendo un picnic en el camino al encontrar un área de descanso lindera con la ruta interbalnearia. Habíamos hecho una reserva en el Hotel Palacio, cercano a la Plaza Independencia y después de dar unas vueltas para encontrar la forma de llegar pudimos estacionar finalemente el auto frente al hotel y hacer el check-in. Estaba en un antiguo edificio, similiar a muchos otros de la Ciudad Vieja y dentro de su modestia nos pareció agradable y muy cómodo. Siendo aun temprano salimos a caminar por la ciudad vieja, entrando a visitar la Catedral y terminamos comiendo un helado en la Plaza Matriz. Como había una feria artesanal en el Parque Rodó partimos más tarde para allá con el auto pero el caos de tráfico era total y no encontramos estacionamiento por lo que desistimos y fuimos al restaurante Los Leños del centro a cenar. Tal como nos habían aconsejado en el hotel, al regreso guardamos el auto en un estacionamiento cercano.
El hotel ofrecía café y bizcochos a la hora del desayuno del domingo , y lo completamos con nuestras propias provisiones antes de hacer el check-out. Después de sacar el auto de la cochera cercana cargamos nuestros bártulos y partimos hacia la feria dominical de Tristán Narvaja. Allí aprovechamos también para comprar algunos libros y almorzar, y luego nos dirijimos a la casa de nuestra amiga Manuela en el barrio de Malvín. Ella había sufrido un ataque cardíaco y estaba ahora en la etapa de recuperación. Estaba compartiendo la vivienda con su hermana, ella también complicada de salud, pero curiosamente ambas seguían fumando. Se acercaba la hora de ir al teatro y para allá partimos con tiempo para encontrar estacionamiento. La obra que vimos era Carmina Burana, un espectáculo danzante espectacular que nos conquistó a todos. De allí emprendimos el regreso a Piriápolis llegando cuando ya había anochecido.
Lunes 15. Ese día cumplía Coti sus 42 años . Había pensado ir al gimnasio en bicicicleta pero como amenzaba lluvia decidí ir en el auto. Efectivamente se largó un fuerte chaparrón, muy necesario ya ante la sequía del mes de diciembre. Con atraso, Alicia armó el arbolito de navidad ese día y decoró la casa. Ya decididos a ir a pasar la navidad con los chicos en Buenos Aires, compramos el martes los pasajes en Colonia Express para el 23 de diciembre y Alicia se ocupó de buscar alojamiento. Descartado Burzaco por falta de ofertas, encontró una vivienda en José Marmol, no muy lejos de Adrogué e hizo las reservas por tres noches. El miércoles sí fui en bicicleta al gimnasio, buscando un recorrido que evitara la muy transitada calle Misiones. Estando el gimnasio frente a la terminal de ómnibus compré los pasajes a Montevideo del día 23.
De la iluminación exterior de la casa estaba dando problemas la luz que daba al galón y que no encendía al oscurecer de modo que desmonté la lámpara y comprobé que estaba roto el portalámparas cerámico, de modo que coloqué uno provisorio hasta ver si conseguía un repuesto.
Al haber decidido viajar a Buenos Aires teníamos que comprar regalos a los niños y el jueves partimos a Punta del Este para ver qué encontrábamos en el Punta Shopping, más surtido que las tiendas locales de Pirapolis. No solo conseguimos esos regalos sino que también yo recibí unos pantalones cortos y dos remeras del papa noel Alicia. El almuerzo lo hicimos en el patio de comidas del shopping y al regreso paramos en la playa San Francisco para sentarnos un rato en la playa y ver la puesta de sol. Ese día el termómetro había llegado a marcar 33 grados.
Congo y Lena querían invitarnos a una cena pre navidad y nos propusieron reunirnos el sábado 20. Yo preparé un crumble de manzanas de postre y compramos helado de vainilla para acompañarlo. Congo hizo un asado y como a las ocho de la noche recién estaba empezando el fuego se comió bien tarde y regresamos a casa ya bien entrada la noche. Ese mismo día hacían una reunión pre navideña en Malmö Johanna y Viktoria con su madre pues Johanna y familia se iban a festejar con mis consuegros en Småland.
A nuestro cortador de pasto y casero Nicolás le queríamos regalar una canasta de navidad y el domingo compramos el contenido en el Depósito. Ese mismo día se lo entregamos a la tarde y de paso le dimos una llave para que echara un ojo a la casa en nuestra ausencia.
Lunes 22. Cumpleaños número 8 de Lucía y se lo festejaban ese mismo día en Alberti. Volví a ir en bicicleta al gimnasio y de tarde preparamos el equipaje para el viaje del día siguiente.