14 de Abril 2026
La lavadora vieja seguía aún estacionada a la entrada esperando ser retirada, por lo que tenía que contactar nuevamente a EcoTecno. . Ese mismo día 14 se mudaba Johanna con la familia a su nueva vivienda en Malmö.
Como ya lo había decidido, proseguí con mi gimnasia desde la casa, con las pesas y demás dispositivos que tenía Alicia. El miércoles fui también en bicicleta hasta el lavadero cercano para dejar una colcha que definitivamente no cabía en nuestro lavarropas. Hice también algunas compras en la proveeduria del barrio y eché una pastilla de bacterias al pozo negro. Karin me informó que había comprado pasajes para venir a visitarme el 30 de abril. Tal como estaba anunciado, el jueves tuvimos una lluvia torrencial y como era de esperar quedaron destruidas las calles de tierra del barrio.
Alicia había armado un circuito de viaje para visitar a su hijo en Estocolmo y a Yolanda y Osvaldo en Gotemburgo. Partió en tren el viernes 17 para pasar el fin de semana con Marcos. Yo compré más protector de madera y no dejé superficie sin pintar en la cocina, incluyendo las cinco sillas. Me comuniqué nuevamente con EcoTecno y coordinamos una nueva fecha de retirada del lavarropas para el 30 de abril. También retiré la colcha del lavadero, yendo en auto para moverlo un poco.
El 18 de abril cumplía Mariano sus 31 años y le mandé un saludo de felicitaciones. Fui también al Depósito en bicicleta para aprovisionarme y llené ambas alforjas con la compra. Nicolás vino a cortar el pasto aunque no pudo completar el corte al hacerse de noche. Yo tenía planificado reparar algunos listones del borde de techo que se estaban deteriorando, tarea que me iba a ocupar unos cuantos días y los comencé a desarmar ese día. Habia que lijarlos y aplicarles protector. El domingo tuve que hacer una interrupción en la tarea pues me habían invitado Congo y Lena a compartir con ellos unos sorrentinos caseros elaborados por ellos mismos que resultaron excelentes.
Lunes 20. Continué con la tarea de renovar listones y respecto a mi posible regreso anticipado a Suecia fuí a la terminal de ómnibus a comprar pasajes para el martes al no poder comunicarme por teléfono con las oficinas de Iberia. Alicia estaba ya en el departamento de Osvaldo y Yolanda en Gotemburgo. Algunos listones estaban listos y subí al techo para montarlos. El pronóstico para el martes no era bueno y efectivamente comenzó a llover cuando llegué a Tres Cruces en Montevideo. Como ejercicio había decidido ir a pie hasta las oficinas de Iberia, casi tres kilómetros de caminata, y lo primero que hice fue agenciarme de un paraguas. También conseguí una malla de repuesto para mi reloj contador de pasos. En las oficinas de Iberia planteé mi deseo de adelantar el regreso una semana y no parecía haber problemas en hacerlo, aunque a causa del extraordinario precio de los pasajes me querían cobrar la exorbitante suma de 1300 usd, de modo que opté por mantener el regreso para la fecha original del 19 de mayo. Fracasado ese intento regresé a Tres Cruces también a pie y tomé el primer ómnibus disponible a Piriápolis.
Después de una conversación del miércoles con Agustín quedamos en que tal vez haría una escapada entre semana a Piriápolis pues yo quería festejar de alguna manera su cumpleaños número 52. Ese día me comentó Alicia que había encontrado a nuestro amigo Lucho prostrado en su departamento sin fuerzas ni ánimo, lo que nos dejó muy preocupados. Quedó en acompañarlo al día siguiente al hospital donde le iban a hacer análisis de sangre. Estaba tan deteriorado que finalmente tuvo que terminar internado. Finalmente no fue posible compartir con Agustín el día de su cumpleaños pero continuaba con la esperanza de un reencuentro antes de mi partida a Suecia. Desde hacía unos días estaban pronosticando fuertes vientos y lluvia para el domingo con alerta naranja para nuestra zona, por lo que me apuré en terminar de montar los listones del techo durante los días siguientes, que quedaron en su lugar al mediodía de ese día justo cuando comenzó el viento y la lluvia.
La lluvia de principios de la semana pasada hizo estragos en las calles de tierra en el barrio, con profundas zanjas en muchos lugares, y el huracanado viento quitó de su anclaje parte del tejido de alambre del cerco norte del terreno, que reparé en forma provisoria, podando también parte del rosal para quitarle peso. Otras consecuencias no hubo. Además de una escapada de compras al centro hablé el martes con Karin para coordinar su próxima venida a Piriápolis. También entré la escalera alta a la cocina para aplicar protector al techo, que después de diez años lo estaba necesitando. Ese trabajo lo continué al día siguiente y como el aparador bajo no me permitía acceder allí al techo lo vacié íntegramente para poder correrlo, aprovechando además para dar una mano de pintura blanca a la pared, hacer una limpieza del piso y reorganizar el interior del mueble.
Karin viajaba el jueves 30 tomando el Colonia Express cerca de la una de la tarde. Venía con el tiempo acotado pues tenía una clase grupal de sueco a las ocho de la noche. Pensé que llegaría a tomar un ómnibus en Montevideo que salía a las cinco de la tarde, pero no contaba con que al día siguiente era primero de Mayo. Llegó justo a tiempo pero se encontró con que no había lugar ya, y consiguió pasaje en otro ómnibus que salía tres cuarto de hora más tarde, pero parada. Sin embargo tuvo la suerte de encontrar dos asientos libres y después de dos horas y media de viaje con intenso tráfico llegó a la parada 10 donde yo la esperaba con los motores encendidos. Alcanzó a pasar al baño y encender la computadora cinco minutos antes de comenzar su clase.
Karin tenía dos clases más a la mañana del jueves y luego fuimos de compras al Devoto, que tenía abierto ese día, no así el Depósito. A media tarde decidimos salir de excursión en bicicleta por la costa. Le presté mi bicicleta asistida mientras que yo tomaba la de Alicia, y partimos hacia el este por la senda de la costa, haciendo por primera vez el recorrido desde la ciudad hacia Punta Negra. Piriápolis se había llenado de gente aprovechando el fin de semana largo de modo que tuvimos que usar con frecuencia el timbre para que nos dieran paso en la senda. Durante el trayecto de regreso vimos la puesta de sol y ya de noche llegamos de regreso después de haber recorrido unos 25 kilómetros. El sábado nos despertamos nuevamente con mucho viento. No obstante fuimos al Depósito en bicicleta para aprovisionarnos y a la tarde hicimos una larga caminata por la costa observando el río embravecido y la hermosa puesta de sol. Karin tenía que regresar a Buenos Aires el domingo 3 y lo hizo con un fantástico día de sol. A las nueve de la mañana la acompañé a la parada 10 y luego hice el lavado de la ropa de cama antes de abocarme a la reparación del costado del techo del lado norte. Alcancé a completar la mitad antes de la puesta del sol.
De Gabriel y Agustín había recibido el grato anuncio de su venida el miércoles 6 para quedarse hasta el 8. Como continuaba el buen tiempo aproveché el lunes para continuar trabajando afuera y si bien no logré terminar con el techo pude avanzar bastante. Al día siguiente dí por terminada la tarea. Pegué también algunas tejas que estaban comenzando a aflojarse.
A las 08.15 del miércoles debía partir el ferry con los chicos pero el plan falló al descubrir la migración que el DNI de Agustín estaba vencido. Allí comenzó un largo peregrinaje pues Agustín fue al registro para hacer el trámite exprés de renovación de su documento mientras Gabriel controlaba las opciones de viaje durante el día. Una vez que confirmaron que Agustín recibiría su DNI a tiempo reservaron pasajes con Buquebus directo a Montevideo a las cuatro de la tarde y finalmente llegaron a la comarca poco antes de las diez de la noche, donde yo los estaba esperando con empanadas. Les había preparado las dos camas en el dormitorio chico con sendas colchas gruesas pues ya estábamos teniendo noches bastante frías.
Tal como estaba pronosticado volvió el mal tiempo de modo que nuestras salidas del día siguiente fueron en auto. Paseamos por la costa hasta Punta Negra y luego hicimos compras en el Depósito. No hubo asado pues las condiciones meteorológicas no eran las adecuadas y también fracasamos a la noche en la búsqueda de un restaurante abierto al querer invitarnos Gabriel a cenar. No había dudas que ya estábamos en baja temporada. Finalmente hicimos una buena pasta en la casa. Pasamos un día muy disfrutable compartiendo charlas de los más diversos temas mientras Agustín manejaba por teléfono los hilos de sus empleados que estaban haciendo transportes varios en Buenos Aires.
La visita fue extremadamente corta pero la aprovechamos muy bien. Aún alcanzamos a hacer un largo desayuno el día viernes pues su ómnibus a Montevideo pasaba a la una de la tarde. Les preparé también algunas viandas para el viaje hasta Buenos Aires por Colonia. Fue nuevamente un día de mucha lluvia y fuerte viento en la comarca por lo que alcancé a los chicos a la parada 10 con el auto. A las nueve y media de la noche llegaron a la Boca.
El mal tiempo, con persistente viento y períodos de lluvia, continuó el sábado también. Congo y Lena me invitaron el domingo a compartir pizza casera y fainá con ellos y yo preparé de postre un crumble de manzanas que llevé junto con helado de vainilla para acompañarlo. Estaba Gustavo también, el filósofo amigo de ellos. Antes de ir aproveché el día soleado para lavar sábanas, y a la noche prendí la estufa a leña al bajar mucho la temperatura.
Lunes 11. Ese día le tocó el turno al lavado de toallas y además comencé con las podas. Alcancé a podar el manzano, el hibisco y la pitanga en el día además de pintar de blanco la pared de atrás del sofá aprovechando restos de pintura que había encontrado en el galpón. También junté en un tacho la tierra del compost para repartirla en el jardín.
Se había estabilizado el tiempo y a pesar del fresco comenzamos a tener una seguidilla de días soleados. Aproveché entonces el día martes para subir al techo y quitar el sombrero de la chimenea para limpiarla. Con una pasada del cepillo quedó bien limpia, e inspeccionando el sombrero descubrí que varias soldaduras se habían soltado de modo que hice varios